TRANSPARAÍSO

Futura Light es una fuente inspirada en elementos del diseño de Bauhaus. Ideal para destacar titulares, pancartas, logotipos, y más.

260338640_10226159931366052_1662092057755826097_n

260338640_10226159931366052_1662092057755826097_n

260298851_10226159932286075_8361916928446021569_n

260298851_10226159932286075_8361916928446021569_n

260367234_10226159934246124_9047824832813689265_n

260367234_10226159934246124_9047824832813689265_n

260131156_10226159931886065_8529184461892281022_n

260131156_10226159931886065_8529184461892281022_n

259857923_10226159932766087_1701879480166146553_n

259857923_10226159932766087_1701879480166146553_n

260240016_10226159935366152_4489647513044971076_n

260240016_10226159935366152_4489647513044971076_n

259947566_10226159935326151_7209866967480776248_n

259947566_10226159935326151_7209866967480776248_n

Transparaiso_web

Transparaiso_web

logo CoMadrid negro.jpg


Transparaíso proposes an understanding of life as a result of complex entanglements of matter and discourse, questioning the idea of ​​repetition and its relationship with the normative. The norm is repetition. Entropy, however, makes sameness impossible, introduces error in the replica of the mold. Spontaneous or induced mutations and recombinations of molecules are the source of diversity.
The trans-species of this speculative fiction remind us that we are the result of assemblages and associations of multitudes of human and non-human beings, eukaryotic and prokaryotic microorganisms, biomes that represent an illusion of unity, an illusion of fixed and permanent identity. The monster, the trans-species hybrid, the genetically modified human, the sexual dissident stands here as a metaphor for diversity, for the impossibility of the binary both in gender and in any taxonomy that establishes dichotomies of separation.
The garden and the inhabitants of Transparaíso advocate the use of genetic engineering as another tool to hack our body and mind, to think about identities in a fluid way, to question the idea of ​​human, the white cishetero human that places us in the otherness. Transparaíso vindicates this otherness as a physical-psychic conscious exercise, in which somatotechnics can be our allies on this path to a new world of impurities.
Andres Senra
November 2021

La ciencia y el pensamiento del siglo XX establecieron un paralelismo ficticio entre el código genético y el código binario 01. La vida era información codificada en las moléculas de ADN. Esta manera de entender la vida como información ha sido uno de los paradigmas hegemónicos en la epistemología de la biología, la genética, la informática y la robótica.

En apariencia el jardín neobarroco de Transparaíso es un sistema de duplicación de imágenes en movimiento, un laboratorio video-fotográfico que reproduce la mismidad, la repetición clónica hasta el infinito, la réplica biovideográfica.

Sin embargo, Transparaíso propone una comprensión de la vida como resultado de complejos ensamblajes entrelazados de materia y discurso, cuestionando la idea de repetición y su relación con lo normativo. La norma es repetición. La entropía, sin embargo, imposibilita la mismidad, introduce el error en la réplica del molde. Las mutaciones espontáneas o provocadas y las recombinaciones de las moléculas son la fuente de la diversidad.

Las transespecies de esta ficción especulativa nos recuerdan que somos el resultado de ensamblajes y asociaciones de multitud de seres humanos y no humanos, microorganismos eucariotas y procariotas, biomas que representan una ilusión de unidad, una ilusión de identidad fija y permanente. El monstruo, el híbrido transespecie, el humano modificado genéticamente, el disidente sexual se alza aquí como metáfora de la diversidad, de la imposibilidad de lo binario tanto en el género como en cualquier taxonomía que establezca dicotomías de separación.

El jardín y los habitantes de Transparaíso abogan por el uso de la ingeniería genética como una herramienta más para hackear nuestro cuerpo y mente, para pensar las identidades de manera fluida, para cuestionar la idea de humano, ese humano blanco cishetero que nos sitúa en la otredad. La vida es otra cosa. Nunca somos uno. Transparaíso vindica esa otredad como ejercicio consciente físicopsíquico, en el que las somatotécnicas puedan ser nuestras aliadas en este camino hacia un nuevo mundo de impurezas.

Andrés Senra

Noviembre 2021